domingo, 30 de octubre de 2011

Creo que las musas siguen vivas

Acabo de empezar a leer MIDDLESEX, una novela de Jeffrey Eugenides galardonada con el premio Pulitzer y escrita, o por lo menos publicada, en 2002. Es la historia de Cal Stephanides, persona que como Tiresias, ha vivido como mujer y como hombre. la historia, contada con humor, en primera persona, se abre con el siguiente a-modo-de-proemio:

"...antes de que sea demasiado tarde, quiero ponerlo todo por escrito de una vez: ese viaje en montaña rusa de un solo gen a través del tiempo. ¡Háblame, Musa, de la mutación recesiva ligada a mi quinto cromosoma! Háblame de cómo prosperó dos siglos y medio atrás en la falda del Monte Olimpo, mientras las cabras balaban y las aceitunas caían al suelo. Háblame de cómo se transmitió a través de nueve generaciones, invisible y agazapado en el contaminado seno de la familia Stephanides. Y háblame de cómo la Providencia, amparándose en una matanza, aventó de nuevo el gen; háblame de cómo lo lanzó cual semilla al otro lado del océano hasta América, donde empujado por el viento atravesó nuestras lluvias industriales hasta caer en el terreno fértil del vientre de mi madre, en plena región central del país.
Si a veces me pongo un poco homérico, lo siento. También es algo genético."

La novela promete ser exquisita y adictiva. En bolsillo, está publicada en la editorial Quinteto.

Y, hablando de las Musas:



La pintura ha sido desde siempre pródiga con los temas mitológicos y uno de los temas más tratados ha sido el de las Musas, criaturas hermosas y sugerentes en las que muchos todavía inconscientemente creemos y a las que muchas veces nos dirigimos.